Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
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To: eljuglardeloscaminos48@hotmail.com
Subject: FW: TELETON Una caricatura ... REALIZADA POR ESTUDIANTES DE LA UNAM
Date: Wed, 10 Nov 2010 23:03:52 -0600
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Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
--- El jue 11-nov-10, Carmen A. Douglas-Coleman <artemexico@gmail.com> escribió:
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Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
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¿Como le hizo Colombia para ser el mas grande productor de cocaina en el mundo? facil, solo fué cosa de asociarse con el mas grande capo del planeta: Estados Unidos, lo malo de esto es que las ganacias no se democratizan, los campesinos, los indigenas y los trabajadores, siguen igual de jodidos, despojados y asesinados.Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
To: rjalonso@terra.com.mx
Date: Sun, 24 Oct 2010 10:48:34 -0400
Subject: ¿Cómo le hizo Colombia?
From: rjalonso@terra.com.mx
¿Cómo le hizo Colombia?
Les recomiendo este artículo de Ernesto Samper, ex presidente de Colombia. Los "malitos" no se van a hacer "buenitos" e ir con una solicitud a pedir trabajo en una empresa o iniciar un negocio licito.
DURO Y A LA CABEZA CALDERÓN.
Los sapos, como animales que son de sangre fría, no pueden percibir con facilidad los cambios lentos en la temperatura de su entorno; se han realizado experimentos patéticos sobre esta extraña condición colocando algunos de estos pobres batracios en recipientes con agua fría que se va calentando, lentamente, hasta que, al llegar al punto de ebullición, se cocinan vivos sin darse cuenta.
Algo parecido les sucede a las sociedades víctimas de fenómenos como el del narcotráfico; la dialéctica de la plata o el plomo que a través de la corrupción o de la intimidación utilizan los carteles para comprar o conseguir protección jurídica y política frente a sus crímenes, termina produciendo un efecto anestesiante en la opinión nacional que no se da cuenta de que, de esta forma, las organizaciones criminales van destruyendo progresivamente las instituciones que deberían derrotarlos.
En Colombia vivimos este fenómeno en los años ochenta cuando el terrorismo y la corrupción propia de los grandes carteles desafiaron abiertamente la fuerza pública, la justicia, el periodismo, los partidos políticos, los organismos de control y los intelectuales independientes. Nadie podía considerarse a salvo de los disparos de sus sicarios suicidas o de los cheques corruptores de sus cuentas bancarias escondidas.
El embrujo se rompió cuando el cartel de Medellín ordenó el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán que había levantado en solitario unos años atrás la bandera del combate contra el crimen organizado. Su audacia le costó la vida pero sirvió para que el país se despertara y se diera cuenta de que los poderosos carteles no desfallecerían hasta no ver arrodillados o enterrados a quienes consideraban, dentro del sistema, como sus enemigos.
A partir de la Constitución de 1991 la clase dirigente colombiana asumió de frente el combate del narcotráfico y sus secuelas como una política de Estado que, independientemente de cualquier consideración ideológica, debería comprometer a todos los Gobiernos en la erradicación de estas organizaciones criminales.
Se revisaron esquemas operativos,se protegieron jueces y periodistas,
se depuró la policía,
se expidieron normas draconianas sobre penas y cárceles,
se consagró la extinción del dominio de bienes producto del crimen,
se reglamentó el lavado de activos y, posteriormente, durante mi Gobierno,
se restableció la extradición de nacionales.
Esta decisión, que tuvo ribetes de una cruzada, al principio considerada suicida, nos permitió desarticular los carteles de Cali y Medellín y sentar las bases de una política coherente que todavía hoy, 20 años después, se aplica.
México está a tiempo de aprender la dolorosa lección colombiana de los años ochenta. Aunque el presidente Calderón ha declarado la guerra a los poderosos carteles de la droga en México, existe la percepción afuera de que esta lucha la está librando solo ante la mirada crítica o escéptica de muchos sectores que piensan que se trata de una política del Gobierno que no los compromete.
Algunos de ellos, como mi buen amigo Jorge Castañeda y el propio ex presidente Fox, inclusive hablan de conseguir una especie de acuerdo de paz con los narcos para regresar al modus vivendi de los últimos años y restablecer así un supuesto "balance" entre la criminalidad y la institucionalidad.
Si este acuerdo llegara a darse, sería el comienzo del fin del Estado de derecho de México porque encarnaría la versión mexicana de la teoría del apaciguamiento de Chamberlain quien proponía dejar que Hitler invadiera solamente a sus vecinos para no exacerbar más allá sus ánimos imperialistas.
Los mexicanos podrían colombianizar en el mejor sentido su estrategia de lucha contra la droga si consiguen convertirla en una política de Estado y adoptan medidas de fondo como las que se adoptaron en su momento en Colombia en relación con el combate de las fuentes de financiamiento y reciclaje de los dineros obtenidos con el crimen.
Proponer a estas alturas, como lo han hecho con alguna ingenuidad algunos intelectuales mexicanos, la legalización de la droga como una salida alternativa es como ofrecerle lecciones de natación a un sobreviviente en la mitad de un naufragio.
Lo que aquí está en juego no es si las drogas ilícitas deben o no ser reprimidas -y la discusión es válida en un contexto distinto- sino la propia supervivencia de las instituciones mexicanas como parte de un Estado social de derecho internacionalmente reconocido. Esta decisión colectiva debe partir de consenso sobre la gravedad de la situación para evitar que al país, como en el cuento del sapo, lo cocinen lentamente las fuerzas criminales que hoy lo intimidan.
ERNESTO SAMPER (Expresidente de Colombia) 05/10/2010
© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España]
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Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
¿Como le hizo Colombia para ser el mas grande productor de cocaina en el mundo? facil, solo fué cosa de asociarse con el mas grande capo del planeta: Estados Unidos, lo malo de esto es que las ganacias no se democratizan, los campesinos, los indigenas y los trabajadores, siguen igual de jodidos, despojados y asesinados.Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
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Date: Sun, 24 Oct 2010 10:48:34 -0400
Subject: ¿Cómo le hizo Colombia?
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¿Cómo le hizo Colombia?
Les recomiendo este artículo de Ernesto Samper, ex presidente de Colombia. Los "malitos" no se van a hacer "buenitos" e ir con una solicitud a pedir trabajo en una empresa o iniciar un negocio licito.
DURO Y A LA CABEZA CALDERÓN.
Los sapos, como animales que son de sangre fría, no pueden percibir con facilidad los cambios lentos en la temperatura de su entorno; se han realizado experimentos patéticos sobre esta extraña condición colocando algunos de estos pobres batracios en recipientes con agua fría que se va calentando, lentamente, hasta que, al llegar al punto de ebullición, se cocinan vivos sin darse cuenta.
Algo parecido les sucede a las sociedades víctimas de fenómenos como el del narcotráfico; la dialéctica de la plata o el plomo que a través de la corrupción o de la intimidación utilizan los carteles para comprar o conseguir protección jurídica y política frente a sus crímenes, termina produciendo un efecto anestesiante en la opinión nacional que no se da cuenta de que, de esta forma, las organizaciones criminales van destruyendo progresivamente las instituciones que deberían derrotarlos.
En Colombia vivimos este fenómeno en los años ochenta cuando el terrorismo y la corrupción propia de los grandes carteles desafiaron abiertamente la fuerza pública, la justicia, el periodismo, los partidos políticos, los organismos de control y los intelectuales independientes. Nadie podía considerarse a salvo de los disparos de sus sicarios suicidas o de los cheques corruptores de sus cuentas bancarias escondidas.
El embrujo se rompió cuando el cartel de Medellín ordenó el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán que había levantado en solitario unos años atrás la bandera del combate contra el crimen organizado. Su audacia le costó la vida pero sirvió para que el país se despertara y se diera cuenta de que los poderosos carteles no desfallecerían hasta no ver arrodillados o enterrados a quienes consideraban, dentro del sistema, como sus enemigos.
A partir de la Constitución de 1991 la clase dirigente colombiana asumió de frente el combate del narcotráfico y sus secuelas como una política de Estado que, independientemente de cualquier consideración ideológica, debería comprometer a todos los Gobiernos en la erradicación de estas organizaciones criminales.
Se revisaron esquemas operativos,se protegieron jueces y periodistas,
se depuró la policía,
se expidieron normas draconianas sobre penas y cárceles,
se consagró la extinción del dominio de bienes producto del crimen,
se reglamentó el lavado de activos y, posteriormente, durante mi Gobierno,
se restableció la extradición de nacionales.
Esta decisión, que tuvo ribetes de una cruzada, al principio considerada suicida, nos permitió desarticular los carteles de Cali y Medellín y sentar las bases de una política coherente que todavía hoy, 20 años después, se aplica.
México está a tiempo de aprender la dolorosa lección colombiana de los años ochenta. Aunque el presidente Calderón ha declarado la guerra a los poderosos carteles de la droga en México, existe la percepción afuera de que esta lucha la está librando solo ante la mirada crítica o escéptica de muchos sectores que piensan que se trata de una política del Gobierno que no los compromete.
Algunos de ellos, como mi buen amigo Jorge Castañeda y el propio ex presidente Fox, inclusive hablan de conseguir una especie de acuerdo de paz con los narcos para regresar al modus vivendi de los últimos años y restablecer así un supuesto "balance" entre la criminalidad y la institucionalidad.
Si este acuerdo llegara a darse, sería el comienzo del fin del Estado de derecho de México porque encarnaría la versión mexicana de la teoría del apaciguamiento de Chamberlain quien proponía dejar que Hitler invadiera solamente a sus vecinos para no exacerbar más allá sus ánimos imperialistas.
Los mexicanos podrían colombianizar en el mejor sentido su estrategia de lucha contra la droga si consiguen convertirla en una política de Estado y adoptan medidas de fondo como las que se adoptaron en su momento en Colombia en relación con el combate de las fuentes de financiamiento y reciclaje de los dineros obtenidos con el crimen.
Proponer a estas alturas, como lo han hecho con alguna ingenuidad algunos intelectuales mexicanos, la legalización de la droga como una salida alternativa es como ofrecerle lecciones de natación a un sobreviviente en la mitad de un naufragio.
Lo que aquí está en juego no es si las drogas ilícitas deben o no ser reprimidas -y la discusión es válida en un contexto distinto- sino la propia supervivencia de las instituciones mexicanas como parte de un Estado social de derecho internacionalmente reconocido. Esta decisión colectiva debe partir de consenso sobre la gravedad de la situación para evitar que al país, como en el cuento del sapo, lo cocinen lentamente las fuerzas criminales que hoy lo intimidan.
ERNESTO SAMPER (Expresidente de Colombia) 05/10/2010
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Andrés Contreras " el juglar de los caminos"
| Por: Juan Pablo Proal MÉXICO, D.F., 4 de noviembre (apro).- Tonaconté tenía la profunda convicción de que debía dejar de ser homosexual. Hijo de un pastor bautista y una misionera de esa misma creencia, le enseñaron que Dios no amaba a los gays, y en consecuencia, puso todo su empeño en mutar a heterosexual.
Se sometió a una "práctica de liberación". Se trata, él mismo compara, de ceremonias muy similares a las terroríficas escenas de la película "El Exorcista" (1973).
Contactó a un grupo de pastores y dirigentes cristianos que se dedicaban a "sacar el demonio" de la homosexualidad. En las iglesias de este corte es una práctica común; la diversidad sexual es vista como la última de las degeneraciones humanas, peor aún que el alcoholismo o la drogadicción.
Un pastor confiaba en que Tonaconté dejaría de vivir en el pecado y le prometió con certeza: "No te preocupes, si realmente tienes el deseo de buscar a Dios ponte en sus manos y esto (la homosexualidad) se te va a quitar, no hay problema".
El dirigente cristiano citó a un grupo de feligreses en su templo para "sanar la enfermedad" de Tonaconté. Un coro eufórico comenzó a implorar que saliera el demonio, que se manifestara, mientras que Tonaconté suplicaba: "Dios: aquí estoy quítame la homosexualidad".
Tonaconté se sometió a dos prácticas más de liberación. Los demonios nunca se manifestaron. También probó conseguirse una novia, pensó que tal vez una de las razones de su homosexualidad era que jamás había probado con una mujer. Fracasó una vez más. "Estuve tres años tratando de que se me quitara, pero no pasó, entonces dije, si Dios no me lo va a quitar y en teoría Dios no me acepta como tal y eso me va a llevar al infierno, entonces ¡que valga la pena!".
Tonaconté cambió a Cristo por media botella diaria de güisqui o una entera de vino, drogas y sexo sin protección. Eso es justamente lo que hace la mayoría de los creyentes con orientación sexual distinta a la establecida.
"Los jóvenes gays han sido rechazados en sus iglesias, en sus casas, la mayoría tiene la actitud de si Dios me rechaza a mí yo también lo rechazo a Él", reflexiona el pastor pentecostal Ricardo Averill, maestro en Teología por la Universidad Cristiana, ubicada a unos kilómetros de Boston, Estados Unidos.
Los cristianos que no son heterosexuales sólo tienen tres opciones si quieren continuar agradando a Dios: "las prácticas de la liberación", reprimir su orientación o, en el último de los casos, matrimoniarse con una mujer (o con un hombre, según sea el caso) con la esperanza de que esa sea su salvación y pasaporte al cielo.
Lo cierto es que la mayoría de los cristianos ya sean homosexuales, lesbianas, transexuales o cualquiera otra preferencia distinta a la tradicional hacen todo lo posible por liberarse.
Uno de ellos contó a Proceso que acudió con un terapeuta cristiano que le prometió la curación con un frasco que despedía un hedor insoportable. "Huélelo cuando sientas atracción hacia un hombre y así se te quitará". Tampoco funcionó.
Cuando fracasan en todos sus intentos por agradar a Dios y quitarse "al demonio", algunos de ellos no ven más salida que el suicidio.
Pedro Julio Serrano, portavoz del Grupo de Trabajo Nacional de Gays y Lesbianas, reportó el cuatro de octubre pasado el suicidio de cinco jóvenes homosexuales cristianos en Estados Unidos.
"Y creemos que hay más casos de familias que no reportan las verdaderas causas de los suicidios", advirtió a la agencia Notimex.
Tal es la magnitud del fenómeno que Hillary Clinton, secretaria de Estado del país vecino, se unió a la campaña "It gets better " (se pone mejor), para combatir los suicidios masivos de los adolescentes discriminados por su orientación sexual.
"Así que ánimo que hay esperanza y por favor recuerda que tu vida es valiosa y que no está solo. Muchas personas están ahí contigo y tienes sus pensamientos, sus oraciones y su fuerza. Cuéntenme entre ellos. Cuida de ti mismo", alienta Clinton en un video de la campaña difundido por Youtube.
El informe Tendencias Suicidas y Orientación Sexual elaborado por el grupo Pink Cross concluyó en 2009 que de los mil 400 suicidios cometidos anualmente en Suiza, hasta el 10 por ciento obedecía a población homosexual.
"La conclusión que se puede obtener de los casos estudiados de adolescentes homosexuales y bisexuales es que están expuestos a una tasa más elevada de riesgo de suicidio que los hombres y mujeres heterosexuales", evaluó el autor del informe, Christian Leu.
La comunidad homosexual cristiana tendría sobradas razones para creer que Dios no los quiere. Amén de que tradicionalmente las iglesias se oponen a las prácticas sexuales no heterosexuales, la Biblia dice muy claramente en Levítico 18:22 y 20:14: "La homosexualidad es una abominación (…) y no puede ser consentida bajo ninguna circunstancia".
A pesar de la contundencia de la afirmación, el teólogo Ricardo Averill sostiene que es un error interpretar la Biblia al pie de la letra; es decir, los pasajes deben leerse de acuerdo con el contexto histórico, el idioma original, el cronos (el tiempo que transcurre sin detenerse) y los kairos (periodos de tiempo delimitados por un inicio y un final).
Si la Biblia se aplicara tal como está escrita, cualquiera podría poseer esclavos de otro país (Levítico 25:44), o dar pena de muerte a un vecino que trabaje en el Shabat (Éxodo 35:2). Es más, un ciego o cualquier persona miope no podría acercarse a un templo (Levítico 21:20).
Averill resalta, incluso, que la palabra homosexual ni siquiera existía en los tiempos en que fue escrita la Biblia.
Gay y santo
En junio de 2000 un grupo de disidentes de iglesias evangélicas, pentecostales y bautistas pidieron al pastor retirado Ricardo Averill que fundara y dirigiera un templo exclusivo para la comunidad cristiana gay.
El sacerdote se negó, aunque a cambio animó a los líderes a formar el grupo y se ofreció como consejero. Así quedó conformada la Comunidad Cristiana de Esperanza, la iglesia más numerosa de la diversidad sexual con 200 miembros activos y en proceso de registro ante la Secretaría de Gobernación.
"Hay un lema que tenemos en la iglesia que es gay y santo. Hay una diferencia entre ser gay y vivir la vida loca como dice Ricky Martin. Uno puede ser gay y vivir una vida normal, su identidad sexual es parte de su ser, pero eso no quiere decir que tiene que vivir escandalosamente", aclara Averill.
Las ceremonias tienen lugar en un segundo piso de un viejo edificio ubicado en las cercanías de Televisa Chapultepec.
Desde ahí, con un tono desenfadado, camisa de fuera y tenis Vans, Tonaconté predica el evangelio de Cristo. Tiene apenas 28 años, pero su retórica es tan popular que cada semana convoca a más de 130 creyentes.
Como todo culto pentecostal, las canciones, los bailes, las alabanzas, los saltos, los gritos, la euforia y la oración a bocajarro son prácticas comunes. Desde esta visión del cristianismo, el Espíritu Santo se manifiesta a cada uno de los presentes durante la ceremonia.
Nadie se extraña porque un creyente de repente se tire al piso, otro se suelte a llorar indiscriminadamente y uno más interrumpa los momentos célebres del discurso de Tonaconté con profusos aplausos.
Hay pocas diferencias con otro culto cristiano, pero suficientes como para ser excluidos por los ortodoxos.
Y es que en una iglesia común y corriente los hombres no se saludan de beso ni se dan nalgadas cariñosas a manera de bienvenida. Tampoco se ve a una pareja de mujeres entrelazadas de los brazos mientras oran a Cristo. Ni mucho menos a un transexual acompañado de su pareja.
En cambio, en la Comunidad Cristiana de Esperanza los jóvenes creyentes ondean la bandera del arcoiris a manera de bienvenida antes de iniciar el ritual.
No faltará quien piense que esta iglesia es un negocio, pero sus dirigentes rechazan cobrar sueldo alguno; en cambio, cada uno es profesionista y dona su tiempo a la comunidad.
"Creemos que en algún momento la iglesia tendrá la capacidad de voltear hacia atrás y darse cuenta y decir ¡ups también la regamos con la homosexualidad!", confía Tonaconté.
- ¿Cristo ama a los gays?
- Sí, profundamente.
- ¿Cómo tienes esa certeza?
- Lo he vivido en carne propia.
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